lunes, 18 de septiembre de 2017

Abogado Laboralista en Castellón. Telf. 662061250

En ocasiones, el trabajador sufre limitaciones en su estado físico, psicológico o sensorial, de modo que no puede seguir desarrollando las funciones de puesto de trabajo, -o de cualquier otra profesión-, en condiciones de normalidad. En estos supuestos, resulta procedente una incapacidad permanente, que dé derecho al trabajador a cobrar una pensión de forma indefinida (sin perjuicio de revisar dicha incapacidad en el futuro, en caso de mejoría o empeoramiento).

Cuando la salud no lo permite, no conviene seguir trabajando. No es preciso que la incapacidad impida al trabajador realizar su trabajo de forma absoluta o contundente, basta con que el trabajador no pueda desarrollar sus funciones en condiciones mínimas de normalidad, es decir, trabajando una jornada a un rendimiento óptimo, como cualquier otro trabajador.

Dependiendo de la reducción funcional que sufra el trabajador, podemos distinguir 4 grados de incapacidad:

- Incapacidad permanente parcial para la profesión habitual.
- Incapacidad permanente total para la profesión habitual.
- Incapacidad permanente absoluta.
- Gran invalidez.

A estos grados de incapacidad vamos a dedicar el presente artículo. Si necesitas consultar o contratar a un abogado laboralista en Castellón, puedes llamarme sin compromiso.




Veamos a continuación, de forma sucinta, los 4 grados de incapacidad permanente que existen:

Incapacidad parcial para la profesión habitual

Se trata del menor grado de incapacidad permanente. El trabajador debe verse afectado por una disminución de su rendimiento normal para su profesión habitual.

En estos casos, el trabajador tiene derecho a ser recolocado en su puesto de trabajo, si bien, cuando la incapacidad afecte al rendimiento normal del trabajador, el empresario puede reducirle un máximo del 25% de su salario, siempre que el resultado no sea inferior al Salario Mínimo Interprofesional.

Cuando se declara la incapacidad permanente parcial del trabajador, éste tiene derecho a una indemnización equivalente a 24 mensualidades de la base reguladora que haya servido para calcular su prestación por Incapacidad Temporal (IT), es decir, la base de cotización anterior a la baja médica.

Esta incapacidad permanente no extingue la relación laboral entre trabajador y empresario, y es compatible, lógicamente, con el trabajo que venía realizando habitualmente.

Incapacidad total para la profesión habitual

Este tipo de incapacidad procede cuando las lesiones padecidas por el trabajador le inhabilitan para realizar su profesión habitual (esta vez sí, de forma total, aunque solo refiriéndonos a su profesión, y no a otras profesiones que tal vez puedan ser incompatibles con las dolencias del trabajador).

Igualmente, nos referimos al desarrollo de su profesión en unas condiciones mínimas de normalidad, como cualquier otro trabajador. Tampoco se puede exigir a un trabajador que desarrolle un trabajo, cuando esto podría agravar su estado de salud.

En caso de incapacidad permanente total, el empresario puede extinguir la relación laboral que le une con el trabajador, cuando éste es declarado incapacitado de forma previsblemente definitiva. El trabajador no tendrá derecho a indemnización.

Sin embargo, la incapacidad total, no impide que el trabajador desarrolle otro tipo de profesiones u oficios que sean compatibles con sus limitaciones. Por ejemplo, en caso de una lesión física, por ejemplo, la pérdida de un brazo, que impediría desarrollar el trabajo de albañil, pero no un trabajo de conserje.

La pensión por incapacidad permanente total es del 55% de la base reguladora que se obtenga según las diferentes circunstancias (enfermedad común, profesional, edad, etc).

Dicha pensión puede ser elevada hasta un 75% de la misma base para trabajadores mayores de 55 años con dificultades para acceder a un nuevo empleo.


Incapacidad permanente absoluta

Esta incapacidad impide al trabajador desarrollar cualquier profesión u oficio. Por lo tanto, extingue la relación laboral que le unía hasta el momento con el empresario (sin derecho a indemnización). 

Esta incapacidad es incompatible con cualquier tipo de empleo. Sin embargo, el pensionista puede realizar algunas actividad (lucrativas o no) que sean compatibles con su estado de salud, siempre previa comunicación a la entidad gestora

La pensión por esta incapacidad permanente es del 100% de la base reguladora. 


Gran invalidez

La gran invalidez es otra incapacidad permanente que impide al trabajador realizar cualquier profesión u oficio. Además, se caracteriza porque el incapacitado necesita la asistencia de una tercera persona para realizar los actos más elementales de la vida (lavarse, vestirse, desplazarse, etc).

El incapacitado tiene derecho a un pensión equivalente a la incapacidad permanente absoluta, con un incremento no inferior al 45% de dicha pensión, que sirve para retribuir a su asistente.


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