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Grados de incapacidad permanente

Abogado Laboralista en Castellón. Telf 662061250

Cuando el cuerpo no lo permite, no se puede seguir trabajando. Realizar un trabajo, requiere encontrarse en las condiciones físicas, psicológicas y sensoriales, suficientes para desempeñar el mismo. Cuando el trabajador padece limitaciones de esta índole (físicas, psicológicas o sensoriales), y las mismas son previsiblemente irreversibles, procede un reconocimiento de incapacidad permanente, que supone que el trabajador percibirá una pensión vitalicia (salvo mejoría), aún sin haber cumplido la edad de jubilación.

La incapacidad permanente puede reconocerse de oficio o por solicitud del trabajador. A su vez, se puede reconocer en vía administrativa por el INSS o en el Juzgado de lo Social. Es cierto que hoy en día, debido a nuestro deficitario sistema de pensiones, el INSS concede menos incapacidades permanentes que antaño, y esto supone que bastantes veces el trabajador se ve en la necesidad de acudir al Juzgado para el reconocimiento de su incapacidad. Por este motivo, es oportuno estar desde el principio asistido por un abogado, para garantizar que el proceso se desarrolle correctamente desde su inicio.

La incapacidad permanente muchas veces suele reconocerse tras haber agotado un proceso de incapacidad temporal (la conocida baja médica por enfermedad o accidente). Tras agotar el periodo máximo de incapacidad temporal que suele ser de 1 año con prórroga de 6 meses y otra prórroga extraordinaria de 3 meses, el trabajador debe ser dado de alta o incapacitado si continúa presentando limitaciones para desarrollar su trabajo.

Existen principalmente cuatro grados de incapacidad permanente:
- Gran invalidez.
- Incapacidad permanente absoluta.
- Incapacidad permanente total.
- Incapacidad permanente parcial.

Vamos a explicar en este artículo, en que consisten básicamente los diferentes grados de incapacidad permanente que se pueden reconocer al trabajador.

Si necesitas consultar o contratar a un abogado para solicitar una incapacidad permanente en Castellón, no dudes en consultarme.


Incapacidad permanente parcial

Cuando una dolencia ocasiona al trabajador una disminución no inferior al 33% al rendimiento normal en su profesión, procede el reconocimiento de una incapacidad parcial.

Si la incapacidad no afecta al rendimiento normal del trabajador en su concreto puesto de trabajo, el empresario ha de reincorporarlo en el mismo. Si por el contrario, afecta al rendimiento normal, el empresario deberá buscar un puesto de trabajo adecuado.

En este caso, el trabajador afectado por dicha incapacidad, cobraría una indemnización a tanto alzado de 24 mensualidades.

El periodo mínimo cotizado para cobrar dicha indemnización es:
- Si se trata de enfermedad profesional o accidente de trabajo; no se precisa ningún periodo mínimo.
- Si se trata de enfermedad o accidente común: Para mayores de 21 años se exigen 1.800 días cotizados en los últimos 10 años. Para menores de 21 años se exigen el 50% de días cotizados entre los 16 y la fecha del accidente o enfermedad.

Incapacidad permanente total

Cuando una dolencia impide al trabajador para desarrollar las funciones normales de su profesión habitual, procede reconocer una incapacidad permanente total.

El contrato de trabajo puede extinguirse si se declara la incapacidad permanente previsiblemente definitiva. El contrato de trabajo queda suspendido (y no se extingue) si se declara la probable revisión de la incapacidad por mejoría.

La extinción del contrato de trabajo no da derecho a indemnización al trabajador.

La cuantía de la pensión que percibirá el trabajador, es del 55% de la base reguladora, que puede incrementarse hasta el 75% cuando el trabajador cumple 55 años y es previsible que no encuentre otro trabajo.

La incapacidad permanente total es compatible con el desarrollo de trabajos en los que no afecte la dolencia del trabajador. Por ejemplo, un albañil con una lesión grave de espalda, podría compatibilizar su incapacidad con un trabajo de conserje o algún otro que no precise ningún esfuerzo físico.

Incapacidad permanente absoluta

Cuando una dolencia del trabajador le impide desarrollar cualquier trabajo con un rendimiento normal, ya sea en su profesión habitual como en cualquier otra, procede la incapacidad permanente absoluta. Por ejemplo, un trabajador con gran depresión, afecciones cognitivas, etc.

Al estar el trabajador impedido por completo, no puede compatibilizar su incapacidad ningún tipo de trabajo (al contrario que en la incapacidad permanente total). No obstante, sí que pueden realizarse algunas actividades lucrativas o no, que sean compatibles con el estado del incapacitado (por ejemplo, dar alguna clase, charla, etc) 

Existe posibilidad de reincorporación en el puesto de trabajo cuando sea previsible una mejoría en el plazo de 2 años, tiempo durante el cual el contrato de trabajo queda en suspenso.



La pensión en caso de incapacidad permanente absoluta es del 100% de la base reguladora del trabajador.

Gran invalidez

Cuando las dolencias del incapacitado le impiden valerse por si mismo y necesita asistencia de un tercero, procede la incapacidad permanente absoluta. Esto ocurre por ejemplo, en personas que han perdido completamente la visión o que padecen enfermedades mentales graves o que han perdido la movilidad.

La cuantía de la pensión, será la correspondiente a la incapacidad total o absoluta, y además, se cobrará un complemento destinado a remunerar a la persona que se encargue del gran inválido. Este complemento es la suma del 45% de la base de cotización mínima vigente en el momento de la lesión, + el 30% de la última base de cotización del trabajador.


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Abogado incapacidad Castellón

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En ocasiones, el trabajador sufre limitaciones en su estado físico, psicológico o sensorial, de modo que no puede seguir desarrollando las funciones de puesto de trabajo, -o de cualquier otra profesión-, en condiciones de normalidad. En estos supuestos, resulta procedente una incapacidad permanente, que dé derecho al trabajador a cobrar una pensión de forma indefinida (sin perjuicio de revisar dicha incapacidad en el futuro, en caso de mejoría o empeoramiento).

Cuando la salud no lo permite, no conviene seguir trabajando. No es preciso que la incapacidad impida al trabajador realizar su trabajo de forma absoluta o contundente, basta con que el trabajador no pueda desarrollar sus funciones en condiciones mínimas de normalidad, es decir, trabajando una jornada a un rendimiento óptimo, como cualquier otro trabajador.

Dependiendo de la reducción funcional que sufra el trabajador, podemos distinguir 4 grados de incapacidad:

- Incapacidad permanente parcial para la profesión habitual.
- Incapacidad permanente total para la profesión habitual.
- Incapacidad permanente absoluta.
- Gran invalidez.

A estos grados de incapacidad vamos a dedicar el presente artículo. Si necesitas consultar o contratar a un abogado laboralista en Castellón, puedes llamarme sin compromiso.




Veamos a continuación, de forma sucinta, los 4 grados de incapacidad permanente que existen:

Incapacidad parcial para la profesión habitual

Se trata del menor grado de incapacidad permanente. El trabajador debe verse afectado por una disminución de su rendimiento normal para su profesión habitual.

En estos casos, el trabajador tiene derecho a ser recolocado en su puesto de trabajo, si bien, cuando la incapacidad afecte al rendimiento normal del trabajador, el empresario puede reducirle un máximo del 25% de su salario, siempre que el resultado no sea inferior al Salario Mínimo Interprofesional.

Cuando se declara la incapacidad permanente parcial del trabajador, éste tiene derecho a una indemnización equivalente a 24 mensualidades de la base reguladora que haya servido para calcular su prestación por Incapacidad Temporal (IT), es decir, la base de cotización anterior a la baja médica.

Esta incapacidad permanente no extingue la relación laboral entre trabajador y empresario, y es compatible, lógicamente, con el trabajo que venía realizando habitualmente.

Incapacidad total para la profesión habitual

Este tipo de incapacidad procede cuando las lesiones padecidas por el trabajador le inhabilitan para realizar su profesión habitual (esta vez sí, de forma total, aunque solo refiriéndonos a su profesión, y no a otras profesiones que tal vez puedan ser incompatibles con las dolencias del trabajador).

Igualmente, nos referimos al desarrollo de su profesión en unas condiciones mínimas de normalidad, como cualquier otro trabajador. Tampoco se puede exigir a un trabajador que desarrolle un trabajo, cuando esto podría agravar su estado de salud.

En caso de incapacidad permanente total, el empresario puede extinguir la relación laboral que le une con el trabajador, cuando éste es declarado incapacitado de forma previsblemente definitiva. El trabajador no tendrá derecho a indemnización.

Sin embargo, la incapacidad total, no impide que el trabajador desarrolle otro tipo de profesiones u oficios que sean compatibles con sus limitaciones. Por ejemplo, en caso de una lesión física, por ejemplo, la pérdida de un brazo, que impediría desarrollar el trabajo de albañil, pero no un trabajo de conserje.

La pensión por incapacidad permanente total es del 55% de la base reguladora que se obtenga según las diferentes circunstancias (enfermedad común, profesional, edad, etc).

Dicha pensión puede ser elevada hasta un 75% de la misma base para trabajadores mayores de 55 años con dificultades para acceder a un nuevo empleo.


Incapacidad permanente absoluta

Esta incapacidad impide al trabajador desarrollar cualquier profesión u oficio. Por lo tanto, extingue la relación laboral que le unía hasta el momento con el empresario (sin derecho a indemnización). 

Esta incapacidad es incompatible con cualquier tipo de empleo. Sin embargo, el pensionista puede realizar algunas actividad (lucrativas o no) que sean compatibles con su estado de salud, siempre previa comunicación a la entidad gestora

La pensión por esta incapacidad permanente es del 100% de la base reguladora. 


Gran invalidez

La gran invalidez es otra incapacidad permanente que impide al trabajador realizar cualquier profesión u oficio. Además, se caracteriza porque el incapacitado necesita la asistencia de una tercera persona para realizar los actos más elementales de la vida (lavarse, vestirse, desplazarse, etc).

El incapacitado tiene derecho a un pensión equivalente a la incapacidad permanente absoluta, con un incremento no inferior al 45% de dicha pensión, que sirve para retribuir a su asistente.


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